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viernes, 25 de febrero de 2011

Ni derechos, Ni humanos

Por Eduardo Galeano

Si la maquinaria militar no mata, se oxida. El presidente del planeta anda paseando el dedo por los mapas, a ver sobre qué país caerán las próximas bombas. Ha sido un éxito la guerra de Afganistán, que castigó a los castigados y mató a los muertos; y ya se necesitan enemigos nuevos.
Pero nada tienen de nuevo las banderas: la voluntad de Dios, la amenaza terrorista y los derechos humanos. Tengo la impresión de que George W Bush no es exactamente el tipo de traductor que Dios elegiría, si tuviera algo que decirnos; y el peligro terrorista resulta cada vez menos convincente como coartada del terrorismo militar. ¿Y los derechos humanos? ¿Seguirán siendo pretextos útiles para quienes los hacen puré?Hace más de medio siglo que las Naciones Unidas aprobaron la Declaración Universal de los Derechos Humanos, y no hay documento internacional más citado y elogiado.
No es por criticar, pero a esta altura me parece evidente que a la declaración le falta mucho más que lo que tiene. Por ejemplo, allí no figura el más elemental de los derechos, el derecho a respirar, que se ha hecho impracticable en este mundo donde los pájaros tosen. Ni figura el derecho a caminar, que ya ha pasado a la categoría de hazaña ahora que sólo quedan dos clases de peatones, los rápidos y los muertos. Y tampoco figura el derecho a la indignación, que es lo menos que la dignidad humana puede exigir cuando se la condena a ser indigna, ni el derecho a luchar por otro mundo posible cuando se ha hecho imposible el mundo tal cual es.
En los 30 artículos de la declaración, la palabra libertad es la que más se repite. La libertad de trabajar, ganar un salario justo y fundar sindicatos, pongamos por caso, está garantizada en el artículo 23. Pero son cada vez más los trabajadores que no tienen, hoy por hoy, ni siquiera la libertad de elegir la salsa con la que serán comidos. Los empleos duran menos que un suspiro, y el miedo obliga a callar y obedecer: salarios más bajos, horarios más largos, y a olvidarse de las vacaciones pagas, la jubilación y la asistencia social y demás derechos que todos tenemos, según aseguran los artículos 22, 24 y 25. Las instituciones financieras internacionales, las Chicas Superpoderosas del mundo contemporáneo, imponen la "flexibilidad laboral", eufemismo que designa el entierro de dos siglos de conquistas obreras. Y las grandes empresas multinacionales exigen acuerdos "union free", libres de sindicatos, en los países que entre sí compiten ofreciendo mano de obra más sumisa y barata. "Nadie será sometido a esclavitud ni a servidumbre en cualquier forma", advierte el artículo 4. Menos mal.
No figura en la lista el derecho humano a disfrutar de los bienes naturales, tierra, agua, aire, y a defenderlos ante cualquier amenaza. Tampoco figura el suicida derecho al exterminio de la naturaleza, que por cierto ejercitan, y con entusiasmo, los países que se han comprado el planeta y lo están devorando. Los demás países pagan la cuenta. Los años noventa fueron bautizados por las Naciones Unidas con un nombre dictado por el humor negro: Década Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales. Nunca el mundo ha sufrido tantas calamidades, inundaciones, sequías, huracanes, clima enloquecido, en tan poco tiempo. ¿Desastres "naturales"? En un mundo que tiene la costumbre de condenar a las víctimas, la naturaleza tiene la culpa de los crímenes que contra ella se cometen.
"Todos tenemos derecho a transitar libremente", afirma el artículo 13. Entrar, es otra cosa. Las puertas de los países ricos se cierran en las narices de los millones de fugitivos que peregrinan del sur al norte, y del este al oeste, huyendo de los cultivos aniquilados, los ríos envenenados, los bosques arrasados, los precios arruinados, los salarios enanizados. Unos cuantos mueren en el intento, pero otros consiguen colarse por debajo de la puerta. Una vez adentro, en el paraíso prometido, ellos son los menos libres y los menos iguales.
"Todos los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos", dice el artículo 1. Que nacen, puede ser; pero a los pocos minutos se hace el aparte. El artículo 28 establece que "todos tenemos derecho a un justo orden social e internacional". Las mismas Naciones Unidas nos informan, en sus estadísticas, que cuanto más progresa el progreso, menos justo resulta. El reparto de los panes y los peces es mucho más injusto en Estados Unidos o en Gran Bretaña que en Bangladesh o Rwanda. Y en el orden internacional, también los numeritos de las Naciones Unidas revelan que diez personas poseen más riqueza que toda la riqueza que producen 54 países sumados. Las dos terceras partes de la humanidad sobreviven con menos de dos dólares diarios, y la brecha entre los que tienen y los que necesitan se ha triplicado desde que se firmó la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
Crece la desigualdad, y para salvaguardarla crecen los gastos militares. Obscenas fortunas alimentan la fiebre guerrera y promueven la invención de demonios destinados a justificarla. El artículo 11 nos cuenta que "toda persona es inocente mientras no se pruebe lo contrario". Tal como marchan las cosas, de aquí a poco será culpable de terrorismo toda persona que no camine de rodillas, aunque se pruebe lo contrario.
La economía de guerra multiplica la prosperidad de los prósperos y cumple funciones de intimidación y castigo. Y a la vez irradia sobre el mundo una cultura militar que sacraliza la violencia ejercida contra la gente "diferente", que el racismo reduce a la categoría de subgente. "Nadie podrá ser discriminado por su sexo, raza, religión o cualquier otra condición", advierte el artículo 2, pero las nuevas superproducciones de Hollywood, dictadas por el Pentágono para glorificar las aventuras imperiales, predican un racismo clamoroso que hereda las peores tradiciones del cine. Y no sólo del cine. En estos días, por pura casualidad, cayó en mis manos una revista de las Naciones Unidas de noviembre del 86, edición en inglés del Correo de la Unesco. Allí me enteré de que un antiguo cosmógrafo había escrito que los indígenas de las Américas tenían la piel azul y la cabeza cuadrada. Se llamaba, créase o no, John of Hollywood.
La declaración proclama, la realidad traiciona. "Nadie podrá suprimir ninguno de estos derechos", asegura el artículo 30, pero hay alguien que bien podría comentar: "¿No ve que puedo?". Alguien, o sea: el sistema universal de poder, siempre acompañado por el miedo que difunde y la resignación que impone.
Según el presidente Bush, los enemigos de la humanidad son Irak, Irán y Corea del Norte, principales candidatos para sus próximos ejercicios de tiro al blanco. Supongo que él ha llegado a esa conclusión al cabo de profundas meditaciones, pero su certeza absoluta me parece, por lo menos, digna de duda. Y el derecho a la duda es también un derecho humano, al fin y al cabo, aunque no lo mencione la declaración de las Naciones Unidas.

Ante gente de este tipo, yo si inclino la cabeza!!!
No por sumisión, si no por RESPETO!!!, Tu no?

lunes, 21 de febrero de 2011

Tiger Lillies

Por Salvador Cañas


La música para muchos de nosotros ha significado la exploración de múltiples identidades, el encuentro con diversas críticas que detonan por un lado, interesantes nombramientos de nuestra cotidianidad y por otro, nos ha revelado un sinfín obscenidades y connotaciones inmersas en el mal gusto de la cultura universal.
El caso de Tiger Lillies en el universo musical, nos permite vislumbrar una destellante obscuridad, inmersa en los complejos caminos de las “atrocidades” humanas, sus líricas nos muestran que lo trágico y lo sucio yace demasiado ligado a nosotros, que no hay que ir demasiado lejos para observarnos por fuera y sobre todo hacia dentro, donde nos encontramos frente a una pizca o una totalidad de podredumbre en nuestro interior.
Desde hace dos décadas este singular trío londinense, ha destacado por una trayectoria musical inscrita en el llamado Dark Cabaret, donde el acordeón, el contra bajo, la batería, el piano y algunos instrumentos de viento, han distinguido su singular estilo; que se concreta mayormente interesante por  sus vocales que alcanzan tonos operísticos y delirantes, convirtiéndolas en otro de sus cautivadores instrumentos.
Esta tercia de músicos conformada por  Martyn Jacques (voz, acordeón y piano), Adrian Stout (contrabajo) y Adrian Huge (percusiones), la debemos entender sin categorías concretas y acercarnos a ella de una forma abierta y arriesgada, con la finalidad de poder encontrar sus encantos maliciosos.
Tiger Lillies, es una provocación y un reto para el escucha, un detonante que nos obliga a reflexionar sobre el mundo rosa y las verdades de la desgracia, el crimen y  la obscenidad que ellos comparten con nosotros a través de historias donde es preponderante referirse al asesinato, la prostitución, la zoofilia y lo escatológico, por mencionar algunos de sus temas recurrentes. De igual manera nos es claro que para este trío, lo que es sagrado se convierte en un acto blasfemo, lo que es perfecto se torna trágico y lo inmaculado es una oportunidad para hablar de lo sucio.
Seguramente estas peculiaridades nos están mostrando el infortunio y el fracaso del humano en su obsesión por la perfección y la bondad, en los diversos terrenos donde se desenvuelve, desde lo público como lo político, lo institucional y lo privado como el amor y la fidelidad.
Para fortuna de nuestro público local, en el año de 2007 dentro del Festival de México en Centro Histórico en el Teatro de la Ciudad se presento este singular proyecto londinense, para mi desgracia en ese momento yo no los conocía, sin embargo, se de mano de algunos colegas que fue una velada inigualable, esperemos que en un futuro cercano los tengamos de vuelta.
Durante sus veinte años de trabajo Tiger Lillies se ha concentrado en una obra en contra corriente de las buenas formas, y pese a ello, fueron nominados para un Grammy por su álbum de 2003 Gorey End, igualmente aclamados por su ópera Shockheaded Peter, recordados por su álbum Freakshow, de 2009 que fue conceptualizado como una obra que incluyo en el escenario el trabajo y el interés de esos seres denominados fenómenos.
Su más reciente producción titulada  Cockatoo Island, fue realizado ex profeso para  17a Bienal de Sydney, que tuvo lugar en mayo del año pasado. Les pidieron una colección de canciones basadas en crímenes, y el trío escogió como inspiración a la vieja prisión australiana de Cockatoo Island En esta última entrega, nos muestran su lado más lento y depresivo, la mayoría de las canciones son prácticamente minimalistas.
Sin duda lo que ha hecho este proyecto inglés, es una de las contadas experiencias artísticas donde se antepone el interés discursivo como factor preponderante, ante los ojos de la industria musical en su afán por una oferta de productos ligeros y simplones, demostrando que la búsqueda por la autenticidad esta más allá de un mercado impuesto.

Banging In The Nails
I'm crucifying Jesus, banging in the nails,
and I am so happy, because old Jesus failed.
I'm crucifying Jesus, nail him to the cross,
the poor old bastard bleeds to death and I don't give a toss.

I'm bang, bang, bang, bang, bang, bang, bang, bang,
banging in the nails.


I'm crucifying Jesus, in my piss he bathes.
I think I am a pervert, I think I am depraved
I'm crucifying Jesus, beat him to a pulp,
I stick my organ in his mouth and on it he must gulp.

I'm bang, bang, bang, bang, bang, bang, bang, bang,
banging in the nails.

You see that crown of thorns upon his head?
Well that was my idea.
I think I might be going to hell,

jueves, 17 de febrero de 2011

Ben X


Podría pensarse que es una película para jóvenes y adolescentes aficionados a los videojuegos, pero el hecho de anunciarla como una película basada en Archlord le hace un flaco favor a este título, que no sólo integra esta realidad paralela en la narración y asume en parte su ritmo y su estética. Ben X es mucho más que una película basada en un videojuego, es una reflexión sobre la crisis de la adolescencia, la diferencia, la integración, el bullying, Internet, incluso sobre los medios de comunicación y las transformaciones de la sociedad moderna.

Consigue hablar de todo eso y obligarnos a una ineludible reflexión, y lo compagina con una estética moderna, una música machacona y constantes intromisiones del videojuego en el pensamiento del protagonista. Ben X se sostiene por muchas razones, y una de las fundamentales es la magistral interpretación de Greg Timmermans, que da vida a Ben, un adolescente con un ligero problema de autismo al que acosan sus compañeros de instituto. Allí se siente un idiota, mientras que en la soledad de su cuarto todo es diferente, allí Ben es el mejor: ha conseguido llegar el nivel 80 en el mundo de Archlord, e incluso, mientras en la vida real apenas tiene relaciones con otras personas, aquí ha entablado una estrecha relación con Scarlite, otras de las heroínas del juego, una amistad que traspasa el mero juego.
La manera en la que Nic Balthazar, responsable de la dirección, del guión y de la novela en la que se basa la película (inspirada así mismo en un hecho real), articula la narración responde perfectamente a la manera en la que funciona el pensamiento del protagonista, lo que también contribuye en que el espectador se enganche desde el primer minuto y se adentre en el particular universo de Ben. Desde ahí hasta el final, de lo más sorprendente que se recuerda en los últimos tiempos, con constantes vueltas de tuerca que nos sólo descolocan, sino que imponen nuevas y profundas reflexiones.
Es una pelicula con la cual me senti totalmente identificado ya que yo Vampiro pase por algo muy similar a lo que ocurre en la cinta, no te dire que parte por supuesto, pero que logro arrancarme sendos lagrimones, porque yo se muy biem el hecho de irte y regresar, independientemente de este lapsus visceral, es una cinta que trata los problemas contemporaneos de la nueva juventud a la cual hay que observar detenidamente, ya que para gente con muy poco cerebro se le hace facil diagnosticar de tal o cual manera, determinada afliccion que aquejan a los jovenes de hoy.
Para mi es la mejor pelicula que haya visto hasta este momento, por la trama, los personajes, las actuaciones, en fin esta es una joya que no debes perderte por nada del mundo, en serio buscala por donde sea y ve esta magnifica presentacion de un mundo cada vez mas solitario.
Ademas esta basada en un hecho real, y  no encuentro el superlativo decente o vulgar que realmente le haga justicia a esto.

Ben carga con la cruz de ser el raro de su clase, el favorito para las bromas y crueldades de los matones del instituto. La inteligencia de Ben es superior a la del resto de sus compañeros, pero también es retraído, exacerbadamente tímido... hasta el punto que parece rayar el autismo. Su vida en el colegio es un infierno pero, cuando llega a casa, al refugio de su habitación, se sienta delante del ordenador y surge el Ben amo y señor del juego online favorito de millones de adolescentes, incluidos los que lo atormentan a diario. Mediante este juego Ben logra mantenerse vivo, dejar de ser una víctima para convertirse en héroe.

Este es el juego que da origen a todo!!!

lunes, 14 de febrero de 2011

Windows 7 ¿El ultimo Sistema Operativo?


Por Vampiro

Los analistas de la compañía IDC creen que Windows 7 será el último sistema operativo de Microsoft, ya que nuestros datos y aplicaciones estarán cada vez más centrados en la nube, de modo que los próximos Windows podrían parecerse más a Chrome OS. 

Al Gillen, analista de IDC, ha asegurado que Windows 7 será “la última gran actualización del entorno Windows para el cliente tal y como lo hemos conocido durante la última década”.

El ciclo de Windows 7 de adopción y reemplazo en las empresas durará entre cinco y siete años y, para entonces, la industria habrá cambiado mucho. 

Según Gillen, que piensa que en cualquier caso Windows 7 será un gran éxito, los ordenadores de los usuarios finales serán cada vez menos importantes porque las aplicaciones y los datos se moverán a la nube, “ayudando en el proceso a romper la dependencia en clientes pesados y procesamiento local”. Chrome OS sería, por tanto, la vía a seguir, también por Microsoft. 

No obstante, este tipo de predicciones llevan haciéndose desde hace años sin que llegue nunca a abandonarse los ordenadores potentes que ejecutan y almacenan los datos localmente. Además, esto no significaría que Microsoft no sacase nuevos sistema operativos, sino que no supondrían un gran cambio.
Fuente: http://eswindows8.com

domingo, 13 de febrero de 2011

Salvemos a las mujeres!!!


Por Luis Fernando Veríssimo, escritor brasileño 
El irrespeto por la naturaleza ha afectado la supervivencia de varios seres, y entre los más amenazados está la hembra de la especie humana.
Tengo apenas un ejemplar en casa, que mantengo con mucho celo y dedicación, pero en verdad creo que es ella la que me mantiene. Por lo tanto, por una cuestión de auto-supervivencia, lanzo la campaña “Salvemos a las mujeres”.
Tomen de acá mis pocos conocimientos sobre la fisiología de la feminidad, con el fin de que preservemos los raros y preciosos ejemplares que todavía quedan:
 
1. Hábitat:
La mujer no puede vivir en cautiverio. Si está enjaulada, huirá o morirá por dentro. No hay cadenas que las aten y las que se someten a la jaula pierden su DNA. Usted jamás tendrá la posesión sobre una mujer; lo que la va a atar a usted es una línea frágil que necesita ser reforzada diariamente.
 
2. Alimentación correcta:
Nadie vive de la brisa. Mujer vive de cariño. Déle en abundancia. Es cosa de hombre, y si ella no lo recibe de usted, lo buscará en otro. Besos matinales y un “yo te amo” al desayuno las mantienen bellas y perfumadas durante todo el día. Un abrazo diario es como el agua para los helechos. No la deje deshidratarse. Por lo menos una vez al mes es necesario, si no obligatorio, servirle un plato especial.
 
3. F l o r e s:
También hacen parte del menú. Mujer que no recibe flores se marchita rápidamente y adquiere rasgos masculinos como la brusquedad y el trato áspero.
 
4. Respete la naturaleza:
¿No soporta la TPM (tensión pre-menstrual)? Cásese con un hombre. Las mujeres menstrúan, lloran por cualquier cosa, les gusta hablar de cómo les fue en el día, de discutir sobre la relación. Si quiere vivir con una mujer, prepárese para eso.
 
5. No restrinja su vanidad:
Es propio de la mujer hidratar las mechas, pintarse las uñas, echarse labial, estar todo un día en el salón de belleza, coleccionar aretes, comprarse muchos zapatos, pasar horas escogiendo ropas en un centro comercial. Comprenda todo esto y apóyela.
 
6. El cerebro femenino no es un mito
Por inseguridad, la mayoría de los hombres prefiere no creer en la existencia del cerebro femenino. Por ello, buscan aquellas que fingen no tenerlo (y algunas realmente lo jubilaron). Entonces, aguante: mujer sin cerebro no es mujer, sino un simple objeto decorativo. Si usted está cansado de coleccionar estatuillas, intente relacionarse con una mujer.
Algunas le mostrarán que tienen más materia gris que usted. No les huya, aprenda con ellas y crezca. Y no se preocupe; al contrario de lo que ocurre con los hombres, la inteligencia no funciona como repelente para las mujeres.
 
7. No haga sombra sobre ella...
Si usted quiere ser un gran hombre tenga una mujer a su lado, nunca atrás. De esa forma, cuando ella brille, usted se bronceará. Sin embargo, si ella está atrás, usted llevará una patada en el trasero.
 
8. Acepte:
Mujeres también tienen luz propia y no dependen de nosotros para brillar. El hombre sabio alimenta los potenciales de su compañera y los utiliza para motivar los propios. Él sabe que, preservando y cultivando la mujer, él estará salvándose a sí mismo.
Mi amigo, si usted piensa que la mujer es demasiado costosa, vuélvase GAY.  ¡Sólo tiene mujer quien puede!
 
Reflexiona y difunde: Salvemos a las mujeres!!!
 
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